PATRIOTISMO EN EL ARTE. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Pedro Ramón Jiménez y María Elizari ante la talla de Diego de Siloé.

En España hablar de Patriotismo es un debate más. No ocurre en otros lugares. Aquí es permanente discusión. El patriotismo no tiene exclusividad y no es más español una obra hecha por un gallego que la de un andaluz o catalán. Así hasta agotar esa riqueza que tenemos en la variedad cuando no la usamos como arma de enfrentamiento.

La batalla decisiva contra Napoleón en España se logró en una escandalosa retirada encabezada por el rey José que en su huida se quedaba atascado y abandonada la artillería y la impedimenta entre la que se encontraba todo tipo de joyas y obras de arte fruto del robo. Dice Pérez Galdós que los franceses «No pudiendo dominar España, se la llevaban en cajas, dejando el mapa vacío». No es cuestión de describir los detalles de la batalla que supuso la definitiva expulsión de los invasores franceses. Fue en Vitoria y mucho tuvo que ver con el arte. La victoria militar estuvo encabezada por Wellington. El rey José huyó precipitadamente a uña de caballo dejando el coche con los tesoros que había robado a España.

Pero por desgracia a aquellos tesoros artísticos que nos robaban no se quedaron en España. Las Cortes españolas, <<a propuesta de don Agustín de Arguelles, concedieron a lord Wellington, para sí, sus herederos y sucesores, el sitio y posesión real conocido en la vega de Granada bajo el nombre de Soto de Roma, con inclusión del terreno llamado de las Chanchinas, dádiva generosa, de rendimientos pingües>>, que Lord Wellington aceptó. Pero no quedaron ahí los generosos obsequios.

El Libertador de España, como llamaron a Lord Wellington, una nominal hipérbole sin duda, se llevó más tesoros. En el equipaje del rey José apareció un inaudito botín donde había documentos de estado, varias cartas de amor, un orinal de plata y más de doscientas pinturas sobre lienzo, desclavadas de sus bastidores y enrolladas, junto con dibujos y grabados. Fueron llevadas a Londres por orden de Wellington catalogándose por la National Gallery en una lista de ciento setenta y cinco sustraídas de la colección real española por el rey José que pretendía llevarse a Francia. Wellington con caballerosidad ordenó devolver sin dilación las pinturas al repuesto rey de España Fernando VII; no recibió de este respuesta alguna. En 1816 envió una carta al conde de Fernán Núñez, representante español en Inglaterra, para ponerse de acuerdo en la devolución  de las pinturas. La contestación de la Corte al fin llegó: «Adjunto os transmito la respuesta oficial que he recibido de la Corte, y de la cual deduzco que Su Majestad, conmovido por vuestra delicadeza, no desea privaros de lo que ha llegado a vuestra posesión por cauces tan justos como honorables».

El “regalito” consistió en ochenta y tres pinturas de las cuales, según el Museo del Prado, <<se pueden rastrear el origen de cincuenta y siete gracias a los inventarios reales>>.

No son obras menores, sino valiosos tesoros españoles que pueden figurar entre las más destacadas obras de todos los tiempos.

La Última Cena, de Juan de Flandes, que perteneció a Isabel la Cató­lica; una Sagrada Familia, de Giulio Romano, antaño atribuida a Rafael; Orfeo ­hechizando a los animales, de Padovanino, y Oración en el huerto, de Correggio. Otras obras maestras son la minuciosa ­Judith y Holofernes, de Elsheimer, y el imponente Aguador de Sevilla, de Velázquez.

¿No lo sabían ustedes? Pues sepan que las mejores pinturas del Apsley House de Hyde Park Corner, que fue residencia del Duque de Wellington, fueron -creo que deberían seguir siéndolo- de la colección real española.

Para mi fue un acto impropio; no se puede entregar ese patrimonio del Reino de España. Allí sigue y ya nadie se acuerda. La batalla de Vitoria no fue motivo suficiente para que una gran colección de pintura propiedad de España permanezca  en Londres como regalo a un general que ganó una batalla. Nunca se debió regalar y menos aceptar el regalo. Ahora aguantamos el sarcasmo británico cuando hablan del The Spanish Gift.

El patriotismo no es algo privativo de nadie y menos de las instituciones a las que vemos poco dadas a ello. El patriotismo tiene mucho que ver con el amor y hacer bien a lo amado. En este caso a España. Nada para confirmarlo como su Patrimonio quizá el más grande de Europa; y el más disperso.

Los que por razones familiares conocemos el mundo del arte sabemos que nuestras rosas del arte siempre crecen junto a las espinas de la Administración y que no es fácil defender nuestra obra universal.

Ahora salta la noticia de la recuperación de una escultura de San Lucas tallada en el siglo XV por el prestigioso Gil de Siloé y robada en 1979. Recuperada en Génova (Italia), ha sido devuelta a Astudillo (Palencia).

Es notable la noticia porque la recuperación de la obra ha sido gracias al patriotismo de unos anticuarios expertos en el tema y honrados a carta cabal. Resulta que descubrieron la obra que se subastaba como una baratija en Italia ante la mirada de los «expertos europeos» que en nada la valoraban. Pero dos anticuarios españoles, expertos en el gótico castellano, se dan cuenta e insisten en el valor de la pieza hasta descubrir  que pertenecía al retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Astudillo, del siglo XV, atribuidos al prestigioso escultor Gil de Siloé, padre del arquitecto y responsable de la conocida escalera dorada de la catedral de Burgos, Diego de Siloé. Unos ladrones en 1979 se llevaron diversos objetos de la Iglesia y nunca más se supo del robo. Los anticuarios habían descubierto en Génova un tesoro único al que nadie daba importancia ni valoraba. Pudo ser un gran negocio, pero el patriotismo es algo indefinible que mantiene el patrimonio español en píe por encima de intereses bastardos que tanto abundan. Ser patriota es algo muy profundo y difícil de explicar en un mundo donde más vale acumular que soñar.

No era una sucia baratija, como decían los expertos europeos. Estaban ante una joya de la escultura europea.

“Se trata de una escultura de madera policromada, de unos 70 centímetros de altura, que formaba parte del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Astudillo (Palencia), del que también fueron robados el mismo día seis apóstoles, los cuatro evangelistas, una escultura exenta y una cruz”. En 2021 cuando la obra iba a ser vendida en una subasta de arte por 5.000 euros.

Solo queda hablar de honradez y patriotismo. Una historia larga y que será olvidada, pero que merece la pena que quede grabada como un acto inusual de patriotismo cuando se ha pensado más en España que en uno mismo: eso es ser patriota algo que se aleja de las modas actuales.

No quería terminar, aunque la duda me ha surgido por romper la intimidad de los heroicos protagonistas, pero creo que es mi deber hacerlo. Los anticuarios a los que debemos la recuperación de una obra de tal envergadura son Pedro Ramón Jiménez y María Elizari. Los padres del conocido periodista y para mi amigo Iker Jiménez.

¿Cultura, patriotismo? Los ministros de Cultura y de Defensa mucho tardan en conceder a estos anticuarios la acreditación de lo que dicen representar sus ministerios: Cultura y Patriotismo. Las medallas deben ir al lugar que las merecen y no a otros.

Algún día ellos, desde su ministerio, es posible que logren que veamos La Última Cena de Juan de Flandes, que perteneció a Isabel la Cató­lica, en España. Claro que haría falta el patriotismo cosa que en las instituciones se valora a la baja.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

8 febrero 2026

 

 

«NUESTRAS TRADICIONES Y COSTUMBRES» ¡QUE NO NOS LAS TOQUEN!  Coronel de Caballería ®  Ángel Cerdido Peñalver.   

«Clavileño el Alígero» caballo volador de madera, regido por una clavija que tiene en la frente, volando por la bóveda celeste con don Quijote sin estribos, Sancho Panza a la grupa, y ambos con los ojos vendados»

Dice el refrán: ¡Hasta san Antón, Pascuas son!, pero ya está bien de marear la perdiz, y  me niego a celebrar las tonterías que ahora nos presentan en este primer mes del año como días internacionales, entre otros: «de la croqueta» el día 16, o el de «besar a un pelirrojo» el 12.

Las tradiciones y costumbres son cosas serias, expresiones culturales que caracterizan la vida de un pueblo o nación, algo propio y profundo que se trasmite de padres a hijos y de generación en generación.

Con tantos trienios a cuestas creo que todavía no me caí del  guindo, así que con la ligera idea del mundo en que vivo, barrunto el fin que algunos políticos buscan con cambiar, o hacer desaparecer nuestras fiestas y costumbres de siempre. Por eso hoy levanto la voz para decirles ― ¡QUE NO NOS LAS TOQUEN!.

Como decía, el 17 de enero, es día de san Antonio Abad (san Antón) patrón de los animales… y de los sepultureros. Hace unos años ya  lancé en el blog  un SOS en nombre  de todos los animales, pues desde  tiempos  remotos, casi siempre, nos comportamos con ellos como el peor de los depredadores, hasta que llegó a este mundo en Egipto, el monje cristiano Antonio Abad, centenario anacoreta popularmente conocido como san Antón, que pronto se convertiría en vuestro protector.

De los caballeros depredadores también hoy me despido como entonces, como lo hacía Groucho, uno de nuestros más ilustres humoristas, el mayor de los hermanos  Marx, si, el del puro pegado al bigote, cuando aconsejaba: ―«Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien».

Y …¿Si la Candelaria es el día dos, y san Blas el tres; adivina en qué mes se celebra la próxima?.

En febrero, el 14.- San Valentín, día de los enamorados.

Desde que el francés Marcel Duchamp (pintor, escultor, y padre del arte conceptual) le puso bigote a la Gioconda, ya no me sorprenden las  patochadas como  celebrar en este mes: el  «Día de la Marmota» el 2 de febrero o la del «Orgullo Zombie» el 4.

Dejándolas a un lado, me centro en otra de nuestras fiestas de siempre, y me olvido del fenómeno comercial de gran impacto que tiene este 14 de febrero.

En san Valentín recordamos al  sacerdote y médico católico que vivió  en Roma en  siglo III d.C. durante el gobierno del emperador Marco Aurelio Claudio, más conocido en la historiografía romana como Claudio II el Gótico, y que hoy es recordado  por prohibir el matrimonio entre los jóvenes, convencido de que los soldados solteros eran mejores guerreros al no tener ataduras familiares. Pero Valentín, en desacuerdo con esta medida, comenzó a casar en secreto a las parejas cristianas. Descubierto fue arrestado y posteriormente, el 14 de febrero del año 269, lapidado y decapitado.

En este día, me gustaría encaramarme de nuevo a un caballo, pero al no poder hacerlo ya de salto, serán la mitología romana, los carros o coches y sus arrieros o cocheros, los que me den pie a ello, pues aunque no pueda hacer las mismas cosas que de joven, con los límites de mi imaginación, sueño cada día con lo que fui.

Por las alturas discurre el mito del carro alado que nos  cuenta Platón, en los diálogos que Fedro y Sócrates sostienen sobre el auriga y la pareja de caballos. Platón decía que en el caso de los dioses, los dos caballos de su biga eran tordos, bellos, ágiles, llenos de bondad, y representaban la nobleza del alma; en nuestro caso, el de los mortales, uno de los dos caballos también es así, pero el otro es lo contrario, un penco  desorejado negro hito y poco agraciado en su belleza, que nos recuerda las bajas pasiones, los vicios y la desobediencia, buscando siempre morder la tierra y dificultando la ascensión del alma hacia la verdad.

Gracias a sus alas, el carro de los dioses se mueven por la bóveda celeste. Por la dificultad de guiar el nuestro, debido al caballo resabiado, a los hombres les es imposible seguir al de los dioses, pierden las alas y caen a la tierra entre nubarrones a la oscuridad.

La escena representa el alma humana dividida en tres partes: el cochero (la Razón), el caballo blanco (el Bien), y el negro (el Mal).

Aquí en la tierra como en la bóveda celeste, el alma es el conjunto que forman en ese carro la collera de caballos alados y su auriga. Caballos y yeguas  tiran del alma, y como seres nobles que son aceptan el yugo sin jamás ser esclavos.

Y al galope por allá arriba fue donde nos tropezamos con Clavileño el alígero, caballo de madera con una clavija en su cabeza que controlaba sus alas, y que aparece en la segunda parte del Quijote, en uno de los grandes sueños del divino lunático don Miguel.

También  soñando en este sábado 14 de febrero, día de san Valentín veo, y muy bien vestidos, a una pareja de enamorados pasear con su carruaje. Por el número de caballos, dos, de capas torda y castaña, y la forma en que estos van enganchados al  coche, uno a cada lado de la lanza en paralelo, creo que se trata, dentro de la modalidad de troncos, de un faetón sin capota. Las guarniciones son inglesas con collerón y pechopetral, todo de color negro y el hebillaje plateado.

Uno de los caballos, el macho entero y tordo, ejerce de madrina o de mano, y va a la derecha  por ser el mejor domado y experimentado, pero hoy con la libido alta debido a la proximidad de la yegua, y arrastrado por la fascinación erótica, se resiste a la acción de las riendas del cochero.

La yegua castaña de los cabos negros, la de fuera, es dócil y tiembla ante el semental. El temperamento de los dos semovientes es la razón de nuestra lucha interior entre el impulso y la timidez, entre la urgencia del deseo y la espera que inmoviliza.

El amor en los humanos se parece a  ese difícil equilibrio equino que reina en ese faetón.

Como se decía en otros tiempos, ya fuera «ora de calle o de camino», los cocheros y arrieros también fueron bien vestidos, a la usanza de la época que correspondiera, en consonancia con la guarnición del coche o carro, a base de colores sobrios y en Aragón siempre con el cachirulo rodeándolos la frente.  Hombres que sabían estar, que sabían subir la voz a su debido tiempo, y que lograron  hacer de sus vidas una forma, un estilo, una vocación y un sentido, al mismo tiempo que una profesión. Hombres que poco tenían, pero que se sentían amos del campo, de su perro, orgullosos de su casa, de su tierra, y de ese arte llamado «Jota», que a menudo cantaban combinando en sus letras, sus vidas y  los trajines de sus caballos o mulas; pero que cuando veían sus derechos amenazados, no dudaban en cantarles las cuarenta a quien fuese, como en el juego favorito de cartas de todos ellos,  el popular  «tute».

Gracias a Dios pocos de ellos, murieron con menos de 30 años, justo la edad  que no debía rebasar  todo buen húsar, al estar metidos en todos los fregados bélicos de su época, pero seguro que harían suyos el  lema con los que aquellos franceses, empezando por los dos prototipos del «beau sabreur» (hermoso espadachín), sus  mariscales Lasalle y Murat, cuando se despedían en sus cartas de sus mujeres, desde el campo de batalla en vísperas de partir con sus caballos hacia el combate:―«Mi corazón para ti, mi sangre para el Emperador, mi vida para el Honor».(Carta de Lasalle a su esposa) .

Caballo mío, llévame en un vuelo a los sotos y galachos que dan risa a nuestros ríos, donde seguro baila y resuena el amor mío, o a la bóveda celeste, que es donde hoy le hubiera gustado al Caballero de la Triste Figura, pasear con su amada Dulcinea a la grupa.

―Y es que soy español, heredero de Sancho y Quijote, y mis costumbres y tradiciones ¡que no me las toquen, que no me las toquen!, pues son cositas que llevo muy dentro de mi corazón. Soy parrilla y chuletón, soy Sabina y Camarón, soy olivo, soy viña y cielo, soy montaña, soy volcán, soy poema, soy refrán. Soy buscón, soy don Juan y soy… torero.

(De la canción «Soy español» de José Manuel Soto).

Coronel de Caballería ®  Ángel Cerdido Peñalver.   

Zaragoza 8 febrero 2026. 

Blog: generaldavila.com

 

 

XL ANIVERSARIO TRASLADO ACADEMIA FORMACIÓN MANDOS LEGIONARIOS «RONDA-MÁLAGA» HERMANDAD EL BLOCAO. MÁLAGA

Blog: generaldavila.com

7 febrero 2026

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM

PULPO Á FEIRA. Publicado en el Diario «La Región» de Orense por Rafael Dávila Álvarez

https://www.laregion.es/opinion/pulpo-feira_1_20260206-4151101.html

¿ESPAÑA? HABÉIS ACABADO CON ELLA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez.

No hablo de memoria ni para asustar a nadie. Son datos. ¿Quién los tiene? Entre moquetas, trincheras y alambradas se toca lo más hondo de la virtud y de la perversión humana.

Van pasando los días. Si es triste la situación que todos percibimos en España fruto de la labor metódica, diseñada y ejecutada por Zapatero/Sánchez (¿hay alguien más ahí?) no lo es menor la incomprensible lucha Partido Popular-Vox. Todos son, somos, culpables del adiós a España. Unos por destruir, los otros por desunir. Otros por omisión.

Solo hay un resultado final, irreversible: España está rota, dividida, inexistente como nación unida. Engañados.

La Constitución es papel mojado y España respira artificialmente. Una cosa es la imagen y otra los entresijos de los poderes económico y político capaces de haber deshecho todos lo Poderes.

No existe más poder que el político/económico y las ideologías, de un lado o de otro sirven, sirven con  intereses constituidos en Partidos. El único amo que a todos dirige, poderes y poder, es el dinero. No hay más. El camino empieza con ese afán. El dinero es el único dios que no tiene ateos.

Las independencias, los secesionistas, incluso a través del terrorismo, buscan imponerse para manejar los resortes del dinero. De pascuas a ramos surge un aparente liberalismo que suelta riendas para que lo económico  se maneje sin la intermediación del poder público. Falso. Todo se regula y se dirige desde la norma política que es quien la redacta y aprueba. Solo es necesario manejar lo cognitivo para hacerse con el poder. Influir es ganar y dominar el Boletín Oficial del Estado. Lo decía Eugenio d´Ors: «En el principio fue un membrete».

Jesús Fueyo, todo optimismo dijo algo parecido, pero contrario: «Después de Franco las instituciones». Nadie le preguntó: ¿Pero eso qué es? ¡El membrete hombre!, que lo encierra todo. Es el Poder.

Poder para destruir.

Cataluña ha dejado de ser España. Hay muchos que no quieren dejar de ser españoles en Cataluña. Mayoría sin duda, pero la realidad de Cataluña es otra, es ser otra, ser independiente y no ser España. Y no es España. Empezó todo en los años de plomo y la fase final comenzó en octubre de 2017. El Rey de España tuvo que emplearse a fondo. Tan a fondo que percibió la situación. Hubo alarma y el Poder se puso en marcha para corregir un posible error no fuese que descarrilaran sus proyectos independentistas. Volvió el silencio y la aceptación de lo irreversible. Incluso al mando de un delincuente huido de la justicia y con los terroristas al acecho.

Tarradellas ¿lo recuerdan? dijo aquello del «Golpe de Timón», al dejar la Generalidad que trajo, porque era consciente de la bomba a tiempos que allí dejaba. Tictac.

De nuevo la derecha pagó su inocencia, esa vida naif que arrastra siempre, «Todo el mundo es bueno» decía.

¡Viva el artículo 2! Todo en España «se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…»

«El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla».

¡Qué bien lo hemos hecho!, repetían y se felicitaban mientras por otro lado se horadaban los cimientos, el fundamento.

¡Necios!

Nadie creía que se podían haber equivocado, ¿quién dijo que aquello era una bomba?:  «…y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

¿Nacionalidades de qué nación? Ahí estaba el encendido de la mecha. Todo a punto. Solo quedaba estudiar el plan que empezó con la bomba lapa, el estatuto, el acuerdo, la traición, la amnistía, el indulto y …el final. Habían reventado España en un único párrafo: nacionalidades. No todo el mundo es bueno.

La fiesta ha quedado reducida a unos partidos que no responden a la voluntad popular, aunque dudo que exista una voluntad más allá de la individual. Los partidos de derecha no se reconocen y se enfrentan entre ellos. Los de izquierda tampoco, pero se pelean solo en casa abrazándose en público.

No me llamen pesimista. España ya no existe. Ni en Cataluña ni en el País Vasco y puede que el efecto llamada venga detrás. Hablo con datos. Inconfesables.

¿Quién tiene los datos? Les daría nombres y apellidos. Los conozco, me lo han dicho, me han mostrado los datos, visto y leído a fondo los que manejan, cosas terribles que desconocemos, pero comprobamos cada día sus efectos.

Los hechos son estos y quienes los manejan existen, pero para generalizar y no dar nombres propios les diré abstracciones.

-Presidencia del Gobierno

-Centro Nacional de Inteligencia

-Ministerio del Interior

-Generalidad de Cataluña

-Tribunal Constitucional

-Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado

-Fuerzas Armadas por la Cúpula

-Tribunal Supremo

-JE…; LC…; BS y afines…; I/E…; PS; SI; ZP…

Datos confirmados. España ya no existe. Hemos, entre todos, acabado con ella.

Dejen de hablar de Constitución y cosas así. Todo es Poder. Oculto, pero poder que lo puede todo. Hasta acabar con España desde la mismísima Constitución. Solo es necesario interpretarla y dárnosla a comer.

Que les aproveche.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez.

Blog: generaldavila.com

5 febrero 2025

 

LAS CESIONES TERRITORIALES DE ESPAÑA. General de División Rafael Dávila Álvarez

Estrecho de Gibraltar: ¿Cercados? ¿O lo hemos entregado?

El mayor valor estratégico que tiene España es el estrecho de Gibraltar que unido a Canarias vertebran a España como una nación muy poderosa en el ámbito internacional. El Estrecho es dominio y las Canarias son poder. Todo en lugares cada vez de mayor valor en todos los aspectos importantes en esta apuesta por el futuro. La posición geográfica marca las relaciones geopolíticas. Hay que hacerse valer y dominar esa circunstancia con la fuerza  que te da lo militar y económico. Es decir la política. Si esta falla los otros dos son como una montaña rusa.

Quizá llegamos ya tarde al haber dilapidado nuestra política exterior y militar de manera inexplicable además de no apostar por ese factor económico que significa inversión.

En la zona estratégica no estamos solos y no es que compartamos nuestra posición, sino que la hemos cedido al vecino y a un usurpador.

Conviene recordar que el estrecho de Gibraltar es uno de los pasos estratégicos más importantes del mundo para el tráfico marítimo, camino casi insustituible del  Atlántico hacia el Índico por el Mediterráneo. Nada nuevo y además, solo por recordarlo, ahora se juega una gran batalla por dominar el acceso desde el Mar Negro. Trazos de la Ilíada.

Estamos hablando de las puertas del Atlántico a Europa, África, Oriente Medio, Índico. No solo son los más de 110.000 buques que anualmente lo cruzan,  sino todo lo que sus aguas esconden como gasoductos o cables de fibra óptica con todo tipo de información.

Eso es el estrecho de Gibraltar. ¿Alguien da más?

En este blog hemos dedicado muchos artículos a detallar la situación del Estrecho y la presencia de España en ambas orillas junto a Marruecos en la sur. También hemos dado sobrada cuenta de cómo está incrustada en territorio español una base militar del Reino Unido llamada Gibraltar, un auténtico polvorín,  refugio incluso de submarinos nucleares anglosajones y que a ciencia cierta no sabemos muy bien qué esconden en ella. Casi todo lo que se sabe es gracias a la pericia, a la atenta mirada y vigilancia del Capitán de navío Ángel Liberal que aquí nos lo cuenta.

Lo último que nuestro Gobierno ha tenido como ocurrencia es conceder barra libre para que desde Gibraltar se entre y salga sin control alguno a la Península y extienda su poder, junto al estadounidense, a Morón, Rota e incluso al aeropuerto de Málaga que se va convirtiendo también en su base de operaciones. ¿A esto le llamamos integridad territorial?

Añadamos la constante presión de Marruecos sobre nuestros territorios de Ceuta, Melilla y Peñones sin olvidar la mirada puesta en Canarias, para así completar el panorama del Estrecho y su angostura.

¿Qué hace España ante la preocupante situación? Nada. Ceder territorio.

La simple inspección del mapa que les muestro nos deja ver quién manda en el estrecho de Gibraltar y como, poco a poco, o mucho a mucho, nos retiramos del punto débil que España tiene y que militarmente debería ser su gran preocupación. Por lo que se ve otros lo hacen por nosotros.

No me voy a extender en consideraciones estratégicas que hemos tratado en ocasiones en este blog. Solo me gustaría que nos hiciésemos una pregunta:

¿Qué ha hecho España en los últimos años por Ceuta y Melilla, Peñones y Canarias? En lo militar, en lo económico y en lo político. Nada.

Marruecos se arma. En lo militar y económico.

En lo militar es socio preferente de los Estados Unidos y de Israel. Su presupuesto de Defensa ensombrece a España. Su flujo poblacional hacia la Península es notable, muy preocupante y sus autoridades lo controlan. La cesión del Sáhara por nuestra parte es humillante y da cuenta de nuestra insignificancia. El tráfico de personas y droga está aumentando de manera exponencial convirtiéndonos en un objetivo para narcos y traficantes que se ríen de nosotros.

En lo económico (también militar) Marruecos no se duerme. El puerto de Tánger (Tánger Med) inaugurado en el año 2007 y solo a 20 kilómetros de Ceuta, tiene una ubicación estratégica envidiable y es un punto clave en las rutas marítimas comerciales de Europa, América y por supuesto África. A finales de este año se inaugurará el puerto de Nador (Nador West Med), a 15 kilómetros de Melilla que, cerrada la normalidad del paso fronterizo hace ya cuatro años, asfixiará aún más a la ciudad española.

Los dos puertos (¿comerciales?) desde el punto de vista económico y militar son preocupantes.

Son golpes estratégicos muy bien pensados a los que España mira sin querer mirar como diciendo «todo tuyo».

Canarias espera, pero Ceuta, Melilla y Peñones están más cerca de…

Gibraltar está perdido. Una vergüenza y una sacudida a la integridad territorial de España.

General de División Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 febrero 2026

 

EN ESPAÑA LOS TERRORISTAS AL PODER. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Asesinados por la ETA ¡¡¡No los olvidéis!!!

Leo en el periódico El Debate una noticia que hiela el corazón:

«Sánchez pacta con Bildu sacar a ETA de la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea«.

La náusea es lo único que surge. No logro ampliar la noticia en ningún otro medio y es de vital importancia conocer a fondo este acto criminal. Esperemos.

Son demasiados años de aguante «democrático» mientras los terroristas cogen fuerza y se afianzan en las instituciones y en la administración como «hombres de paz».

No nos pilla de sorpresa, pero nadie hace nada.

No es ninguna profecía. «Yo he visto cosas que vosotros no creeríais». Terroristas y separatistas. De hecho ya lo hacen: apoyan a este Gobierno e intercambian con él nuestro presente y futuro. No hay nación en el mundo que esto lo consienta en su seno.

-Señalemos al actual PSOE y recordemos a Pascual Sala (Presidente del Tribunal Constitucional, al que España se lo debe): «El Pleno  del Tribunal Constitucional (TC) ha estimado con el voto de 6 magistrados frente a 5 el recurso contencioso-administrativo presentado por Bildu contra la sentencia del Tribunal Supremo que anuló las 254 listas de la coalición para los comicios del próximo 22 de mayo, informaron fuentes del alto tribunal. El tribunal considera que el Tribunal Supremo vulneró el derecho a la participación política de la coalición integrada por EA, Alternativa e «independientes» de la izquierda abertzale, consagrado en el artículo 23 de la Constitución. A favor han votado Eugenio Gay, Elisa Pérez Vera, Pablo Pérez Tremps, Luis Ortega y Adela Asua y el presidente Pascual Sala, todos propuestos por el PSOE» (El Confidencial. 5-05-2011).

-El Tribunal Supremo condenó y el Tribunal Constitucional enmendó y aprobó. Bildu, Sortu; los mismos magistrados sentenciaron y decidieron dar el primer paso. ¿Qué había detrás? Terroristas.

-Las actas de la ETA llevan bajo el brazo -al PSOE- y los horrores de la historia reciente de España: terrorismo e independentismo.

Faisán fue un proceso vergonzoso donde se cambió GAL por otra cosa. Aquí paz y los muertos al hoyo.

-Fidel Dávila Garijo, teniente coronel de Infantería, diplomado de Estado Mayor era mi primo hermano. Fue asesinado el 21 de junio de 1993. Ingresamos en la Academia Militar juntos, de la misma promoción del Arma y de Estado Mayor. Un hombre cabal, un soldado ejemplar y querido por todos. La ETA lo asesinó junto a otros compañeros. Niños, jóvenes, mujeres, hombres, jueces, soldados, policías, políticos… inocentes asesinados bajo sus pistolas y bombas. Hoy, los herederos de los asesinos, gobiernan.

Se rinde día sí, día también, homenaje a los asesinos, a los que os pusieron una bomba, os dispararon en la nuca, por la espalda… Sí, contra el polvo del camino. Lo autoriza el ejecutivo, el judicial, el legislativo

La justicia no está para favorecer procesos políticos, pero tampoco está para obstaculizarlos».

-«El vuelo de las togas de los fiscales no eludirá el contacto con el polvo del camino». El Judicial.

-«Yo no he asesinado a nadie, yo solo he ejecutado. No me arrepiento».

-¿Herenegun? Una unidad didáctica que se imparte en las aulas de 4º de ESO y 2º de Bachiller en las que se expresa el nacionalismo radical y en el que intervienen miembros de la ETA, no para pedir perdón y hablar de su arrepentimiento, por otro lado inexistente,  sino para justificar su actuación.

-El Partido Nacionalista Vasco (PNV, el de las nueces) y Bildu (franquicia de Batasuna) pactaron una resolución, aprobada por las Juntas Generales, por la que reprobaban al Ejército español y a la Bandera de España.

Podíamos seguir con sentencias para la historia, pero nos hemos tragado estos y otros sapos. Más de trescientos asesinatos sin resolver. Los asesinos campean a sus anchas. No podemos ni debemos olvidar el daño hecho a las víctimas que somos todos.

El actual Gobierno de España se abraza con ellos. Dos que duermen en el mismo colchón…

He escrito en el blog muchos artículos sobre los asesinos de la ETA y los que de una u otra manera los han apoyado. Siempre me ha llamado la atención el poco eco que han tenido esos artículos. Incluso entre las asociaciones de víctimas.

Hay algo alrededor del terrorismo etarra que se me escapa a los razonamientos. ¿Qué hay detrás?

Veo lo que veo y fácil es profetizar. En España todo es posible.

Se están viendo cosas que nunca imaginábamos.

Nos gobiernan desde la mentira: «Le estoy diciendo que con Bildu no vamos a pactar. Si quiere lo digo cinco veces o veinte durante la entrevista. Con Bildu, se lo repito, no vamos a pactar» (Pedro Sánchez. Junio 2019).

Quien miente nunca puede representar a una colectividad, a la que automáticamente hace cómplice  de su mentira. Porque lo único que nos hace libres es la verdad. De usted somos prisioneros.

Señor Sánchez: Es usted un mentiroso de quien me avergüenzo como español

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Publicado por última vez el 18-11-2020. Seguiré haciéndolo. Hoy es 1 de febrero del año 2026

Blog: generaldavila.com

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel (R.) de Infantería DEM Félix Torres Murillo

EL REY. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R)

-¿Por qué no vive en España el Rey Juan Carlos I?

-Pues no lo sé. ¿Usted? ¿Lo sabe alguien?

Todos hablan. Nadie responde. Cada pregunta abre nuevos interrogantes.

-¿Alguien le ha preguntado a Don Felipe, Rey de España, el porqué? Son inseparables y sus historias están íntimamente vinculadas. Por la Corona de España. Es fiel reflejo en cada momento de la historia, de las virtudes y defectos del pueblo al que corona.

Sócrates es condenado a muerte. Fiestas y vientos retrasaron el veredicto. Solo los amigos le visitaban. Alguno había sido un traidor, pero las largas sombras todo lo ocupan.

España es un secreto inasequible. Archivado.

Meleto, un inútil, la máscara de otros, en su nombre escribía poesía erótica al no saber hacer ni eso.

Perseguir a un rival excita la imaginación individual y hacerlo desde la cima del mando logra excitar el rumor de la colmena. Lo decía, pero al revés, Ramón y Cajal. Entonces se pensaba. Ahora hacen falta otros estímulos.

«El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena».

Acusaban a Sócrates: “Yo sé de personas a las que has persuadido para que te hicieran más caso a ti que a sus padres”.

Hay quien confía demasiado en voces que no se distinguen entre esa mezcla de amigos y enemigos. Sócrates, rodeado de todos, unos le conducían a no regresar, otros tendían propuestas para una fácil fuga, segura y honrada.

Aquello vale para hoy: “Estando convencidísimo de que no he hecho daño a nadie, ¿cómo he de hacérmelo a mí mismo, confesando que merezco ser castigado, e imponiéndome a mí mismo una pena?”.

Lo de Sócrates fue sentido como un escándalo democrático. La paradoja democrática tan parecida a la actual.

Don Juan Carlos se ha pronunciado sin súplicas, una vida al servicio de España, que es de lo que se trata dejando abierto el papel en blanco para que aquellos que se atrevan tiren la primera piedra. No lo harán porque sería emborronar sus biografías.

El Rey corrió riesgos evidentes cuando había que mandar; lo hizo con energía e incertidumbre, porque los llamados demócratas esperaban escondidos entre las cortinas. En las que siguen envueltos; también bajo las alfombras.

Brilló su cetro en Hispanoamérica y Europa era nuestra, mantuvo la unidad junto a la espiritualidad, comunes en la historia de España.

Preguntaba a todos, escuchaba, meditaba y decidía. Respetaba creencias, estilos de vida y nunca pretendió imponer su voluntad. Señalaba, indicaba, moderaba y callaba después de la decisión tomada. Nunca imponía.

Abandonó España, pero no era el Rey Juan Carlos el que lo hacía: era España. Exiliaban a España: la Transición.

-¿Por qué echaron al Rey de España?

-Porque el Rey amortiguaba el inevitable choque, el constitucional y el que quedaba atrás. Porque el Rey era un eslabón necesario para dar continuidad a la paz y prosperidad. Porque el Rey asumía ser el símbolo de la unidad y permanencia de España, arbitraba y moderaba el funcionamiento de las instituciones, asumiendo la más alta representación internacional.

Aquello era demasiado para rufianes como Meleto. No soportaban el símbolo que es mucho más que el poder efímero. En el fondo es que nunca soportaron a España, ni su unidad ni su diversidad, ni su historia ni convivencia.

Todo debía pasar por sus manos, Meleto quiso dar voz acusadora a los protagonistas de la destrucción a tiempos, generacional.

No lo aguantaban, la Transición no podía asumirse, no era su España, querían derribarlo todo, juzgar, acusar y encarcelar la libertad. La Transición era  un paréntesis inaceptable. Tuvo sus traidores. Esperaron su oportunidad mientras hubiese fiesta y los vientos no fuesen favorables. El tiempo suficiente para alentar a los independentistas y encamarse con los herederos del mensaje terrorista.

De aquellos polvos han surgido estos lodos. Rodeaban e incluso penetraban el Palacio, se infiltraban en el Poder hasta poderlo todo; especialmente se introdujeron en la información, amos de ella. En eso fueron y son unos maestros.

La amistad aparente fue traición rebosante. Incluso todavía se acercan al símbolo caído. Hasta el final. Quieren estar seguros.

El Rey Juan Carlos mantiene la dignidad de la obediencia y el respeto a la Transición encabezada por Su Corona, única esperanza de unidad que nos queda. Resistirá. Por amor a España y la Corona

Nada ni nadie puede romper el vínculo que nos hace caminar unidos hacia el futuro: España se constitucionalizó bajo el Rey Juan Carlos y fue el pueblo el que lo quiso.

-¿Acabaremos con el Rey y con la Ley?

-¿Debería volver? Nadie acusa, no hay sentencia. ¿O sí? ¿Quién es el juez?

Una vez ratificada la pena de muerte, el tono de Sócrates se agría, se hace más desdeñoso y altivo, semejante al carácter que habían reflejado los comediógrafos:

“Hubiera sido para vosotros una gran satisfacción haberme visto lamentar, suspirar, llorar, suplicar y cometer todas las demás bajezas que estáis viendo todos los días en los acusados. Pero en medio del peligro, no he creído que deba rebajarme a un hecho tan cobarde y tan vergonzoso… Quiero más morir después de haberme defendido como me he defendido, que vivir por haberme arrastrado ante vosotros”.

-¿Por qué no vive en España el Rey Juan Carlos I?

-Pues no lo sé. ¿Usted? ¿Lo sabe alguien?

Esta es una historia encadenada en la que si un eslabón se rompe o suprime acaba apretando al órgano para el que se hizo. Deja de fluir el oxígeno de los tiempos pasados y la apnea genera hipoxia.

Asistimos atónitos a la ruptura con el pasado y a una lenta agonía de lo que fue España renunciando al legado de su historia al que debemos respeto y admiración.

¿Por qué?

Yo lo tengo cada día más claro.

Meleto erótico calla, no tiene respuesta ante la colmena, o le da miedo su reacción.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

30 enero 2026

 

 

NUESTROS SOLDADOS JURAN BANDERA EN CÁCERES. General de División Rafael Dávila Álvarez

 

Un familiar, muy próximo y no doy más detalles, quiere ser militar. Ya está en ello. Mi primer consejo es que cumpla con su vocación al máximo, con entrega y sacrificio, pero que jamás se le ocurra dar a conocer su proximidad a mi. Su apellido es irrenunciable, pero tampoco se trata de imitar a lo que tan bien funciona en otros ministerios si te presentas con las siglas de Partido o la contraseña (sin Santo claro). No les voy a dar más explicaciones. Asistiré a su jura de bandera de paisano y entre el público. Si es que hay suficientes invitaciones y se puede asistir.

Hace no mucho tiempo un amigo, además de compañero de armas, me contaba su aventura en la Academia General Militar donde de uniforme asistió a la jura de bandera de uno de sus nietos. Abrevio: trato indignante. Ni caso a su uniforme de la Armada ni a su empleo y antigüedad. Cosas que le ocurren, en ciertos lugares, a los retirados. No siempre, pero mejor es que no lo sea nunca.

Tengo ya por norma no ir a ningún acto militar ni a ninguna unidad donde antes estuve para evitar añoranzas y otras cosas. Te miran como a un fósil.

Les conté mi última aparición por el Ministerio de Defensa (creo haber estado tres veces en toda mi carrera). Aquel día iba de paisano a impartir una charla sobre Comunicación a un grupo de oficiales. Estaba ya en la reserva así que al llegar al Ministerio di mi carné militar en el control de entrada, pero la funcionaria, con cierto desdén, me dijo: «Esto aquí no vale; deme su DNI». Desde aquel día, al que se suman otras experiencias parecidas, me abstengo de esos lugares que en su día fueron mi casa (el ministerio de Defensa por supuesto que nunca lo fue). Para qué pasar un mal rato. Fuiste y a la vez dejaste de ser.

Todo esto viene a cuento porque de nuevo hay que dar la voz de alarma.

Un grupo de conocidos, militares y paisanos, me hablaban entusiasmados del viaje que iban a hacer a Cáceres a la jura de bandera que presidiría el Rey. Les embargaba la ilusión por ser familiares de aquellos jóvenes soldados que juraban bandera.

En el Centro de Formación de Tropa (CEFOT) de Cáceres 1.378 futuros soldados participaron en el acto. Se calcula que asistieron unas 10.000 personas, entre familiares y amigos, lo que es una gran alegría y demuestra que la vocación militar sigue en pie.

No he hecho mucho caso a los comentarios aparecidos en prensa sobre las dificultades de algunos familiares para ver y abrazar de uniforme a los jurandos además de extrañarles la celeridad con la que fueron invitados a abandonar la base militar. No tengo datos concretos, pero sí conozco la reacción posterior del grupo de conocidos del que les hablaba. Aquellos que iban eufóricos a Cáceres han vuelto indignados por el trato recibido y muy desilusionados por la mala organización que no les permitió gozar del momento.

¿Qué eran Muchos los asistentes? Nunca lo son en un lugar como aquel que conozco bien y en el que se puede dar cabida a mucha gente. No hay que ponerse nervioso, sino ser precavido y que nada ni nadie te desborde.

Demasiados «reservados» para «autoridades», vinos de honor y promesas ante el futuro. Todavía tengo en mi mente unas palabras que en cierta ocasión leí a un periodista cuando se empezaba a hablar de la profesionalización del servicio militar: «En lugar de que los ricos paguen por no incorporarse a la milicia, serán los pobres quienes cobren por ir››. Terrible y dañina sentencia que ofende a uno de los oficios más nobles y duros que existen y que todavía siguen desde la Administración sin regular su prestigio y futuro. Nadie da salida a unos soldados que al cumplir los 42 años ven su futuro en el paro. Insegura vida en el frente y tanto o más al regresar a la retaguardia.

Vivimos momentos convulsos en los que hasta las estructuras del Estado y los cimientos de la historia de la Nación española no parecen lo suficientemente sólidos para soportar los vaivenes del movimiento sísmico que padecemos. La milicia no es algo ajena a lo que la sociedad vive.

Quiebra la unidad de España y se llega  a vetar la presencia de los Reyes de España o que suene el himno nacional en algunos lugares conocidos.

Rotundas son las palabras del juramento o promesa a la Bandera:

«¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Conciencia y honor, la Constitución, el Rey, ¡España!… y entregar la vida.

Dice la Ley de Carrera Militar: ‹‹La disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye su primer y más fundamental deber, que ha de tener su diaria expresión en el más exacto cumplimiento de los preceptos contenidos en la Constitución, en la Ley Orgánica de la Defensa Nacional y en esta ley››.

Y así una ley y otra. Podríamos seguir, ley tras ley, reglamento tras reglamento, espíritu tras espíritu. Entregar la vida. Esto no es un juego que permita veleidades.

En lo colectivo, las Fuerzas Armadas deben ser imparciales y profesionales en el cumplimiento de sus funciones. La imparcialidad se consigue por la vía del apartidismo, y la profesionalidad mediante la jerarquía y la disciplina. El deber es el deber y además es ley. Lo dice también el espíritu del soldado.

Uno de los Siete Sabios de Grecia, Solón de Atenas, dejó escrita una máxima: ‹‹Que los ciudadanos obedezcan a sus superiores y éstos a las Leyes».

Y se cierra nuestro juramento a la Bandera con la rotundidad de estas palabras:

«Si cumplís vuestro juramento o promesa, España os lo agradecerá y premiará y si no, os lo demandará».

Muchos interrogantes.

Claro que podría ser que yo ya sea un soldado anclado en viejas añoranzas y debiera quedarme en la cuneta dando paso a otro estilo, otra forma de ser y vivir la milicia.

El caso es que conozco y me escriben muchos jóvenes soldados que a pesar de sus dudas siguen con ese espíritu tan nuestro que nos dejó escrito Amós de Escalante:

No hay a su duro pie risco vedado;
sueño no ha menester; treguas no quiere;
donde le llevan va; jamás cansado
ni el bien le asombra ni el desdén le hiere:
sumiso, valeroso, resignado
obedece, pelea, triunfa y muere.

No deben los ejércitos trabajar para una selecta minoría, porque lo suyo es ser todos. Aquí no somos masa, sino compañía. El que esto no lo entienda que no jure bandera.

«La guerra no es triste, porque levanta las almas. La guerra no es triste porque nos enseña que fuera de la Bandera, nada, ni aún la vida, importa».

En Cáceres, en ese lugar sagrado donde se forma a nuestros soldados, no puede haber más limitación a ser y estar que aquello que vaya contra el juramento a la bandera. Porque allí todo el espacio está para los que juran defenderla.

Lo cumplirán. Pero no priven a sus familias de protagonizar el día de su jura de bandera y abrazar a sus hijos de uniforme. Solo eso.

¿Es mucho pedir? Abran paso a España y a los que la aman desde la sencillez y el honor de ser soldados.

General de División Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 enero 2026

 

LO MILITAR Y SUS REGLAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este artículo fue publicado no hace mucho tiempo y de vez en cuando lo actualizo ya que condensa horas de trabajo y pensamiento sobre la evolución de nuestros ejércitos en esta España desconocida que ha renunciado a su historia, tradiciones y religión. Sin vuelta atrás nos hemos convertido en una anodina nación que solo ofrece engaño mezclado con ruina al sol y dirigentes a la sombra.

¿Ejércitos? ¿Dónde? ¿Defensa? ¿Para qué si el enemigo es el que nos dirige y maneja las armas?

Somos muy buenos, los mejores, pero ¿para qué? ¿Generales, Almirantes…?

Y andas así, con la cabeza erguida,

diciendo que de nadie serás súbdito,

y que no hay generales ni almirantes

que sobre ti y los tuyos mando tengan…

(Ayante, escena XVI. Sófocles)

Sabemos lo que fuimos y de ello somos deudores, pero ya no somos y los que ahora son lo que nosotros fuimos lo son de otra manera.

No juzgo, sino que pretendo entender como la evolución nos ha llevado a no ser los mismos, distanciarnos o incluso no reconocernos. Mejor establecer la adecuada distancia cuando ya el tiempo es lejano de aquello que fuiste. Con honradez y la dignidad necesaria para asumir tu momento que ya no es aquel y aceptar que no eres ya, sino otro. Es saludable para el que mira y para lo mirado. Aunque no te reconozcas ni lo hagas a los que ahora ocupan tu lugar.

Inevitable se hace recordar que hubo un tiempo en el que se percibían las primeras señales que anunciaban lo impensable y que la destrucción de unas formas, de un fondo, era indicio de que íbamos camino de convertirnos en una simple ruina. El Partenón lo es, una ruina inestable que bien podría haberse convertido en una torre de apartamentos y aquí paz y después gloria. Nosotros, sin paz ni gloria, convertimos la nación en apartamentos baratos que han sido muy caros en gratificaciones. Debemos mucho, en ocasiones todo, a nuestro pasado, pero mientras seamos presentes es error creerte a la vez pasado. No lo es haber sido, sino pretender seguir siendo. Pido disculpas por querer ser, al menos algo, y no terminar en ruinas históricas reducidos a una encrucijada sin defensas donde se cruzan solo bandas de delincuentes sin autoridad ni honradez al mando.

Haber sido militar, como cualquier otra carrera vocacional, permanece hasta el más allá y además con epitafio: militar; incluso con epigrama. Eso es bueno y malo. Bueno si eres capaz de separarte de ello, retirarte a la distancia adecuada, aconsejar, pero no intentar seguir cincelando la obra que ya es de otros. Sería malo. Aún así, es un deber seguir sintiendo lo que fuiste porque tu juramento no caduca y como decía el lema escogido hace unos años para el Día de las Fuerzas Armadas: «Tradición e innovación». Una mentira más que se contrasta con la evangélica frase. «Por sus obras los conoceréis«.

Los viejos tenemos ese gran defecto: el de seguir encadenado a la tradición.

«Conservará y transmitirá el historial, tradiciones y símbolos de su unidad, para perpetuar su recuerdo, contribuir a fomentar el espíritu de unidad y reforzar las virtudes militares de sus componentes».

Es por ello que asumiendo el «ya no ser», pero consciente de «haber sido», con todo respeto y buenos deseos, sabedor de lo pesados que somos la gente de edad, dejo unas reflexiones que puedan hacernos pensar y adivinar hacia donde caminamos. Un punto de vista sin mayor importancia que la que ustedes le quieran dar.

Si hacemos un repaso de la evolución de las leyes y de la doctrina militar en nuestros ejércitos, el gran calado de los cambios estructurales e ideológicos en los que la parte de intervención militar ha sido mínima y política casi en su totalidad, veremos que estamos ante una acción programada, detallada, consensuada y engañosa. Un inefable libro del que fue pianista en el ministerio de Defensa nos desvela el truco, pero no les recomiendo su lectura porque lo escrito no supera los mínimos del rigor exigible.

Hace ya tiempo se inició un lento pero decisivo cambio en los ejércitos con la ley 17/89 que hizo que unidades como la Legión recibiesen un duro golpe en su razón de ser y personalidad. La idea era un cambio radical (reforma extrema) del paradigma. En aquel momento en el generalato primó la idea de que aquello era mejor que su desaparición, que era la velada amenaza.  La Legión y otras similares unidades pasaron a ser un sucedáneo de lo que fueron.

Así seguimos con harto dolor de nuestro corazón. Luego vino la supresión, irresponsable, del servicio militar y al fin la imagen del soldado, la del combatiente, sustituido por la  del deportista de élite o el de protección civil, cuando la razón de ser está grabada en la Academia General Militar, quizá olvidada por su nueva trayectoria: Si vis pacem, para bellum. Los ejércitos están para la guerra, no para otra cosa, lo que requiere preparación distinta a la de otros bellos oficios que nada tiene que ver con la milicia. Inventaron el soldado polivalente, es decir la pobreza, cuando siempre fue el soldado español ejemplo de polivalencia precisamente por la escasez y olvido de su dotación. Así han transformado la Academia General Militar en algo parecido a la Academia General de Emergencias.

Consentimos. Los militares. Los españoles.

Quisieron borrar, aunque fuese de forma testimonial, el espíritu de servicio, el que ante la Bandera se jura o promete, en lo que ha sido la mayor humillación a la que han sometido al ejército español, y había que hacerlo públicamente, con publicidad. Eligieron un centro emblemático, un lugar donde recogían las nueces, la Academia General Básica de Suboficiales del Talarn (Cataluña): ‹‹A España servir hasta morir››. Suprimido, borrado del mapa de España. Que quede en los cuarteles, para ellos, que jueguen allí a los soldaditos.

Hasta algo tan sagrado como la oración a nuestros muertos se permitió un ministro cambiarla, un ministro de Defensa causante de los mayores desasosiegos de nuestros ejércitos. Imperdonable. Fue el mismo que dio la orden de retirar nuestro lema de servicio a la Patria. Fue la primera concesión al independentismo: humillar al Ejército

Nadie tuvo los galones o entorchados suficientes para espetarle: Podrás borrar las letras de un monte pero jamás desaparecerá el monte, que siempre evocará lo que su ladera proclamaba. Detrás, apuntalándole, había uniformados de brillante carrera que han seguido la estela de las puertas giratorias bien remunerados. ¿Hombres de honor?

Leyes y más leyes para modificar a su antojo la que siempre fue ley y guía espiritual del soldado: las Reales Ordenanzas. Se cambian, se borra aquello que suene a tradición y espíritu, se rebaja su importancia. Dicho y hecho.

Decía San Ignacio de Loyola: ‹‹En tiempos de tribulación no hacer mudanza››. Tribulaciones no nos faltan cuando ni nombrar la misión constitucional está bien visto. Así fue y como buitres se lanzaron contra un teniente general, uniformados incluidos, por dar lectura a la misión constitucional de las Fuerzas Armadas.

La identidad se forma con pequeñas cosas. El uniforme, unas palabras en forma de decálogo o credo, unos símbolos, un gesto, algo que te diferencia y sirve para recordarte quien eres y lo que significas no solo en los momentos de lucidez sino sobre todo en los de tribulación. Y el recuerdo de los nombres de los que antes que tú forjaron su historial de honor y valor.

Hay una nueva interpretación. Ser militar no se sabe muy bien lo que es. Sabemos lo que era. Hemos engañado a los jóvenes que no saben, se les engaña, que este es el oficio de las armas y que prepararse para la guerra es evitar la guerra y que morir en el combate es el mayor honor.

De los cinco años que consta la carrera militar para un oficial cuatro de ellos están dedicados casi en exclusividad a obtener el grado de ingeniería de sistemas que no sé muy bien qué tiene eso que ver con la carrera de las armas. El último de los cinco años es exclusivo para la carrera militar en las llamadas especialidades que siempre fueron las Armas clásicas: Infantería, Caballería, Artillería e Ingenieros que se diferenciaban por su forma peculiar de acción y misión a cumplir. Para las Armas clásicas, un año de estudio, para las Letras clásicas ni eso. Los de letras no pueden acceder a la carrera de las armas, así que las humanidades no están incluidas en la guerra. De ahí su crueldad desde que la ciencia la dominó. Razón tenia Francis Bacon al opinar que la Ciencia es poder.

Todo está tramado. No hay paso mal dado y sin intención.

Sin darnos cuenta el enemigo ha sido más rápido e inteligente y abrió amplia brecha en nuestras defensas logrando una profunda penetración y dejando al sistema indefenso.

Una habilidosa forma de desmilitarizar al militar como en algún momento dijo sin querer queriendo un dirigente socialista dejando al descubierto una de las vías de penetración: la Enseñanza.

La situación es la siguiente: cualquier guerra que emprendamos la tenemos perdida de antemano. No porque nuestros militares no sean buenos, no porque no sepan cumplir con su misión, o desconozcan los principios y los elementos de la acción. Todo eso parece que lo conocen y su postura ante los conflictos en los que han intervenido últimamente los hace ser los más y mejor preparados. No. Rotundamente. El problema es otro.

En España el concepto, consecuencias y conocimiento del arte de la guerra está desactivado. No se forman oficiales, suboficiales y tropa para la guerra, para hacer la guerra, sino para la no guerra, para formar o conformar una ONG disciplinada que se acerca más al muro de la Seguridad sin Defensa, a fuerzas policiales y de protección civil, a funcionarios de la administración, que a un verdadero Ejército. Pretender formar a un oficial moderno en la organización, tácticas y procedimientos de la guerra moderna a base de cuatro años de ingeniería y uno de milicia es un verdadero ataque a la línea de flotación de la formación, es decir al oficio de las armas. Encaja perfectamente con el desarrollo de la idea que de los ejércitos tienen para una España desnortada que no sabe, porque nadie se lo enseña, lo que es la guerra y no percibe lo más grave: lo cerca que está de nosotros.

No hemos de terminar sin reconocer que la guerra, una vez más, ha sorprendido a Europa, algo intolerable y de responsabilidad política, cuya primera consecuencia ha sido la de replantearse la Defensa Común de Europa, es decir volver a las andadas y llamar a la OTAN o lo que es lo mismo recurrir a los Estados Unidos de América. Europa no tiene Defensa ni hay en marcha un Ejército Europeo. A día de hoy eso no se contempla. Cada nación, por separado, se ha puesto a pensar en su Defensa, cada uno a su manera, no es lo mismo Polonia que Portugal por simple posición geográfica o el caso de España, que no se sabe muy bien de qué lado está. Estructuras, doctrinas, organización, movilización, servicio militar y presupuestos militares son algunas de las cuestiones que las nuevas guerras han traído con exigentes y obligados planteamientos para aplicar medidas con carácter de urgencia.

¿Qué consecuencias tendrá este desarme, esta indefensión para nuestra nación, España? No tengan duda. Nuestra debilidad está en el sur. En el cercano sur y más abajo. El peligro es muy alto. Hemos hecho nuevos enemigos que son los que dominan la zona. Entregado nuestro mayor valor estratégico en aquellos que siendo nuestros aliados ofendemos.

De esta situación solo les interesa, por qué no decirlo, un gran negocio: las armas y la tecnología; se frotan las manos. La industria de Defensa, silenciosa y conocedora de lo que se nos viene encima se pone manos a la obra. La política interviene y ve que ahí hay negocio. Nuestro Ejército se beneficia: un 26% de aumento en el presupuesto. Claro que el retraso era de tal calibre que ni por esas. Recordemos las palabras del actual Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD):«Estamos haciendo una inversión importantísima en munición… […] de las lecciones aprendidas de Ucrania se creía que no existían guerras de larga duración, sino que todas las guerras iban a durar unos días y se iba a quedar resuelta y hemos visto que no». Es evidente que hemos fracasado no solo en el stock de munición. ¿Sabremos corregir o pronto olvidaremos? Tendrán que pasar años para que estemos en condiciones de combatir un solo día. En estos momentos no lo estamos.

He hablado en ocasiones anteriores de las clamorosas renuncias a la Seguridad Colectiva de España, por políticas que avergüenzan y nos ponen en evidente riesgo. Somos la nación menos fiable que existe en cualquier coalición y ningún servcio de Inteligencia confía su información o secretos a los nuestros. Vivimos de espalda a la Defensa muy propicios a la ofensa dirigida a nuestros aliados.

La confianza que nos mantiene es que a pesar de los pesares no está todo perdido. Repito: por sus obras los conoceréis.

Confío en que la transmisión del espíritu de nuestros oficiales y suboficiales que se ha llevado a cabo sin solución de continuidad de generación en generación sirva para que nuestros ejércitos sean los mejores del mundo y sepan morir por su Patria allí donde la misión lo requiera sin dudas ni retiradas políticas.

Parece que a pesar de los silenciosos cambios, inexplicados y que a nadie parecen importarle ni preocuparle, el espíritu de nuestros oficiales, suboficiales y tropa sigue siendo: «A España servir hasta morir». Confiemos. Si no es así sería porque hay un grave error ¿intencionado? en aquello que lleva a un joven a ser militar. Distinto a lo que debería ser.

Es una simple opinión que me surge ante el panorama de guerra que tenemos y que el oráculo anuncia largo y prolongado. Podría ser que hayamos llegado a una formación errónea y que estemos a las puertas de un sucedáneo y no de un militar.

La guerra se mueve en dos voluntades: la política y la militar. Si falla una perdemos. Si fallan las dos a la pérdida de la guerra se une la del honor: rendición.

«Muchos misterios hay: de todos los misterios, el más grande es el hombre… Aunque el saber domina, aunque mil artes tiene, serpentea entre el bien y el mal; ya abraza uno, ya se entrega al otro…» (Coro en Antígona).

Rafael Dávila Álvarez. General de División (Retirado)

Blog: generaldavila.com

26 enero 2026

 

 

«RECUERDOS  DEL BLOG» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

“A mis amigos que seguís siendo los de siempre y estáis donde siempre habéis estado: un poco mas viejos, un poco mas sabios, igual de imprescindibles”

Tampoco aquí seré fiel a la realidad, pues aunque tengo la intención de contar las cosas como fueron, reviviendo las andanzas de aquella época y de sus gentes sencillas, siempre acabo contándolas como las recuerdo, y no es lo mismo. Feliz evocación de un tiempo cuyo encanto y fascinación advertimos cuando ya se nos ha escapado entre los dedos. Las cosa no son como las vemos, sino como las recordamos. La nostalgia y la memoria nos devuelven aquellos años en clave poética, y como siempre acabo envolviendo  mis palabras, ¿por que no?, en el celofán de la complacencia.

Se puede volver al lugar del crimen, pero no donde se fue feliz, nunca estará a la altura de tu nostalgia, aunque nunca debas sucumbir a la misma, pues la vida es un camino de ida, y recuerda que los fieles  siempre están en tu acera, no hay que buscarlos enfrente.

Vivir estaría bien si naciéramos ya aprendidos, pero se nos va la vida aprendiendo y cuando comenzamos a saber vivir, nos vamos. Menuda broma.

“Los caballos del Camino”

De mis cuatro mini-caminos a Santiago a pie (Sarria-Santiago, Ponferrada-Santiago, Confran-Sanguesa y Burgos-Ponferrada), de entrada descarté  la bicicleta, preferí  recorrerlos  a pie, aunque con paso tardo de jinete, eso sí, fijándome en  los caballos que por ellos encuentre, y procurando: a ellos hablarles siempre en alemán; con los hombres que me crucé, bueno fue  emplear el francés; con las mujeres que vi, lo mejor el italiano; y me reservé el español para hablar con Él en Compostela.

En Ponferrada y sobre el Sil ,  bajo las almenas del castillo de los templarios,  me pudo el cansancio y luchando contra los moros, convertido en  caballero cristiano sobre mi “cantabria”,(mi último caballo de concurso), luciendo brillante armadura, me entregué al sueño y a la fantasía.

“Herradores fraguas y herraduras”.

El herraje es una tradición de tradiciones pues  tiene mucho de mito y de leyenda, retazo de historia;  fragmento del pasado que se ha forjado al amor de la lumbre y es que  el sonido de una bigornia, tan puro como el de un esquilín, es un tintineo lleno de encanto producido por el más bello de los trabajos técnicos.

Así eran esos hombres; no sé si oficio alguno pueda ser tan hermoso, y llevar tanta retranca dentro. No creo que lo haya.

“Un conductor de montaña”

En el parque Villa Borghesse de Roma lo descubrí  bajando todo marcial la pendiente. Se trataba de una bonita escultura en bronce de un mulo, con el tubo de una pieza de artillería perteneciente a la batería del batallón de los alpines del valle de  Aosta ubicado a los pies del Montblanc.

..Por esa condición híbrida, un político británico llamaba  a sus oponentes: “las mulas de la política: sin orgullo de ascendencia o esperanza de la prosperidad”, y por tierras castellanas, mas finos ellos, siempre oí decir: “La mula feliz lo pasa; fornica y no se queda preñada” Animales poco agraciados en su belleza, pero que en su defensa  tengo dicho que difícilmente desatiende la voz familiar y raramente, por el contrario, se  someten  ante personal extraño.

“Para servir hay que saber”

En mis tiempos de Delegado de Cría Caballar siempre pensé que el hecho de medir la alzada de un caballo con el bastón era una rutina, pero también se necesitaba saber, además de la rutina, solo un buen técnico que sepa de caballos tiene el prestigio necesario para tener cierta autoridad moral sobre el ganadero.

Lo mas frustrante de ser viejo es que ya sabes la respuesta pero nadie te pregunta.

“¡Un momento, por favor, que estamos aquí, por lo menos, no nos pisen!”

 “SOS a San Antón”

Y es que ninguna bondad había, sino maldad, en aquellas costumbres populares de algunos pueblos perdidos entre los trigales  de la Castilla mas ancha, cuando cada 17 de enero  colgaban de una cuerda por las patas a unos gallos  a modo de  piñata, para mas tarde pasar los mozos por debajo a galope de sus  caballos, y descabezar de un brutal tirón al animal. O unos días mas tarde, en Manganeses de la Polvorosa (Zamora), cuando los mozos que entraban en quintas arrojaban  una cabra viva desde lo alto del campanario de la torre de la iglesia.

A estas  costumbres,   ellos las  llamaban “cultura” o “señas de identidad” de sus pueblos.

¡ Que San Antón os proteja !

“A cavallo per Roma”

Siempre oí decir que: «Chi va a Roma, ne mula zoppa ne borsa floscia» (Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja). Lo de la bolsa no tiene solución, pero  lo del caballo imaginario con el que pienso dar un paseo por la Ciudad Eterna ya esta arreglado, me lo dejará mi amigo el Coronel Jefe del «4° Reggimento Carabinieri un Cavallo» con sede en Tor di Quinto (Roma).

Como el Regimiento tiene dos Escuadrones, uno de caballos tordos y otro de castaños, me dio a elegir la capa, pero aquí como en España, «A cavallo donato non si guarda in bocca» (A caballo regalado no le mires los dientes), por lo que le agradezco la gentileza y solo le pido que el caballo sea (Lento y seguro),«Chi va piano, va sano e va lontano». Me dicen que se llama «Pancho», como  el caballo de Darío I El Grande.  A partir de ahora así le llamaré. Entre el abundante tráfico de Roma «Pancho» se maneja bien, solo se pone algo nervioso en los pasos de peatones, las motos y motorinos, cuando los semáforos se ponen en verde aquello parece la parrilla de salida de una carrera de  Motos GP.

Nos hemos cruzado con lujosos coches, algunos con  matrícula SCV , pregunto de donde son y me dicen que es la matrícula del Vaticano «Status Civitatis Vaticanae» (Servicio Ciudad Vaticano) y como nos contaba Paloma Gómez Borrero los romanos  traducen estas siglas como ¡Si Cristo lo Viera! Y Pancho relincha.

Llego a  «La Piazza del Popolo» (Plaza del Pueblo) situada a los pies del Pincio, y, junto a la parada del 30-expres, una «operatore ecologista» (barrendera en román paladino) se afana con el rimel y la barra de labios, «il trucco delle donne» (el maquillaje de las mujeres) que llaman en Italia, pero la escoba ni tocarla. Dejando atrás la Vía del Corso,  la Plaza Venecia y el teatro Marcello,  por el Lungotevere  me acercan a casa y siento que este paseo esta llegando a su fin.

“Cuando el Jefe es el que menos sabe”.

“Al modo que peca un magistrado cuando juzga mal por ignorancia, así también peca un Jefe cuando ordena mal sus tropas por la misma causa. Cada uno está obligado a saber su oficio; y el honor y la conciencia obligan en todos los estados a renunciar los encargos que no sean capaces de desempeñar”.

…En el Congreso alguien exclamó en tono patético: “¿Qué será de nuestros hijos, señores diputados?» Al escucharlo uno de ellos exclamó: “¡De  nuestros hijos no sé, pero al suyo, de momento, ya le hemos hecho subsecretario!”.

Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto.

La ley es igual para todos, pero para unos es mas igual que para otros.

Solo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Si responde sí, ya sabemos que esta corrupto.

Si queréis formar juicio acerca de un hombre, observad quienes son sus amigos.

No es mas grande quien mas sitio ocupa, sino quien mas vacío deja.

…Y nunca decepcionan, pues siempre encuentran la ocasión de meter aún mas la pata.

En la cena de despedida que tuvieron a bien regalarme los ganaderos catalanes,  con mi olvidado acento gallego natal, bajo el castellano de mi juventud en Toledo, y adornado por mi querido acento aragonés que me rodea desde hace mas de  cincuenta años, les dije: «ramader,s i criadors de cavalls de Catalunya, os estime».

  Caballos Anglo árabes”

Todos los jinetes: en el acoso y derribo, a la espera de que les hagan “seña”; en el toreo a caballo  cuando se colocan frente a la oscuridad del chiquero; o los de saltos,  preparados o prevenidos en la pista de ensayo con “gato de ganar”, soportarán mejor su boca reseca si saben que montan a uno con clase, buenos pies y mejor velocidad para sacarlos de cualquier  apuro. Y no como cuando se encaramaban en caballos faltos de su sangre, que a la primera dificultad provocaban un “parón o derribo”, una “pasada en falso” o un “marronazo”; y es que como decían los castizos jinetes veteranos, y me apresuro a pedirles perdón por tamaña grosería que prometo no volver a repetir, “al primer pedo, zurraspas.

Aquellos eran  tiempos distintos a los actuales; la cercanía con los jinetes era mayor, el divismo no había llegado a nuestro deporte, y todo era mas artesanal. Nos sentíamos  miembros de una misma familia: la de la Hípica con mayúscula. Entonces todo era más duro, sí, pero también más sencillo.

…Con las orejas gachas nos fuimos  a la residencia, y acto seguido a telégrafos a poner el correspondiente telegrama a nuestro Coronel, cuyo texto decía: Banqueta inaccesible, hostia casi segura, salúdale…

Hay  que torpe eres, le decía un veterano jinete a un teniente recién salido. Hoy es honor, hoy no se va a misa. (En las pruebas llamadas  Honor, no había premios en metálico, y todo lo recaudado por entrada y apuestas se destinaban a entidades benéficas)

¿Quién eran aquellos jinetes   desconocidos que en Alfambra llevaron a cabo la última carga de la Caballería Española?.

― ¡Eran la encarnación anónima y gloriosa del límite humanamente insuperable de la acción de un Arma!

Y acabo con Salomón:―«No te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda y aparta del mal todos tus pasos» sentencia que concuerda muy bien con el «Espíritu Militar», que se mantiene tan joven y vigoroso como cuando nació, y es que lo militar, no es sino lo humano colectivo elevado de tono, tendido como un resorte puesto en tensión por la elevación de potencial que supone el cercano contacto con esa exaltación de toda la vida que es la muerte»,

Pero pasa el tiempo. Nos piden confianza... A veces cuesta.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Blog: generaldavila.com

Zaragoza enero 2026.

 

 

 

FUNERAL POR ALFONSO USSÍA Y MUÑOZ SECA (29 de enero, 20:00 horas. Iglesia Catedral Castrense. Madrid)

Alfonso Ussía sigue cada día, cada hora, cada minuto en el recuerdo. El jueves día 29 de enero, se celebrará una misa funeral por su eterno descanso en la Iglesia Catedral Castrense (Calle del Sacramento, 11, Centro, 28005. Madrid).

Era un soldado, Cabo Primero de nuestro glorioso Ejército, era además General y Almirante de las Letras.

Un amigo que cuando venían borrascas vestía su alma de uniforme y acudía a las trincheras o alambradas de la patria, España. Allí estaba con los suyos. Hoy el Cielo de los soldados se abre para recibir la Oración de sus compañeros de Armas en su Iglesia Catedral.

¡Al Cielo con él!

General Dávila

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería (R.) DEM